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Jorge G. de Presno Arizpe

Como abogado laboralista ofrezco consultoría de alto nivel, interpretaando los erráticos acuerdos de nuestro gobierno federal, para lograr que las empresas salgan adelante con el menor daño posible para ellas y para los trabajadores.

Nadie tiene la culpa de esta situación: ni el gobierno, ni los trabajadores, ni los empleadores. Pero para sortear el problema, todos debemos jalar parejo y en el mismo sentido.

Desde el punto de vista de las medidas tomadas para la contención de la pandemia, creo que el gobierno está actuando correctamente. Aunque la carga más pesada la ha delegado a la sociedad civil. Y ahí estamos los abogados, que debemos actuar a la altura de las circunstancias.

Al momento de escribir estas líneas, el trabajo que hemos desplegado es intenso, productivo y, en mi opinión, positivo para el país y para los actores sociales y económicos. A los abogados nos corresponde ingeniar —en el marco legal, nunca en perjuicio de éste, dada la incertidumbre, la imprecisión y la falta de dirección de nuestras autoridades— formas de convivencia jurídicamente viables, y en eso estamos concentrados.

El trabajo a distancia, figura incluida en la Ley Federal del Trabajo en 2012, sin que nadie le diera importancia, ha resultado vital en esta coyuntura sanitaria. De esta forma, la actividad productiva sigue su rumbo, para bien o para mal, y el ámbito de los abogados no es la excepción.

La comunicación entre socios, abogados y personal de mi despacho —y, estoy seguro, en muchos otros— demuestra que la vida no se detiene: los clientes y la sociedad nos necesitan y nosotros estamos para apoyarlos.

Claudia E. De Buen Unna

A las crisis hay que sacarles provecho. Soy una de las primeras personas contagiadas en México, por lo que estuve en reposo y sintiéndome muy mal durante 14 días, 10 de los cuales prácticamente estuve dormida y sin poder leer. Hoy estoy recuperada y fortalecida. Esta circunstancia nos sensibilizó y de inmediato tomamos medidas en Bufete de Buen, S.C. Con el cierre de tribunales —antes no se podía— pedimos a varios de nuestros trabajadores que no fueran al despacho y solamente dejamos guardias para los asuntos urgentes. Todos trabajamos desde casa y atendemos los asuntos de manera normal. Los clientes tienen nuestros teléfonos y nuestros correos y estamos en permanente comunicación con ellos. La diferencia es que, como los plazos no transcurren, estamos poniendo al día los asuntos y adelantamos trabajo. Dos o tres días a la semana sostenemos videoconferencias entre los miembros de cada equipo, analizamos casos y aprovechamos para estudiar más a fondo algunos temas y crear criterios. 

Alfonso Pérez-Cuéllar

La tecnología ha sido una herramienta fundamental; sin embargo, una vez que la comunicación se resuelve, el mayor reto es generar disciplina en lo personal y con los equipos de trabajo. Aunque es común considerar que el home office es una opción conveniente, un confinamiento prolongado amerita tomar en cuenta las circunstancias especiales de cada colaborador y comprender que el desempeño profesional no consigue ser el mismo. La abogacía, como muchas otras profesiones y actividades, ha quedado expuesta a sus vulnerabilidades y a sus limitaciones. El año 2020 será, sin lugar a dudas, un parteaguas en la historia y no tengo duda de que, como consencuencia, también será el principio de una revolución en el desarrollo y en el ejercicio profesional.

 

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Antonio M. Prida

Estamos haciendo home office desde el lunes 16 de marzo, anticipándonos a las tardías medidas gubernamentales, en materia de fusiones y adquisiciones, aunque no ha habido nuevos proyectos y algunos se han detenido o han sido cancelados, y algunos otros que ya estaban en curso han continuado e incluso han cerrado satisfactoriamente. En materia de medios alternativos de solución de controversias, hemos aprendido a ser flexibles, junto con nuestros clientes, llevando a cabo, por ejemplo, sesiones de mediación por videoconferencias. Tenemos clientes que nos han pedido opiniones legales sobre el impacto de las nuevas disposiciones legales expedidas por el gobierno ante la emergencia sanitaria, en sus respectivos negocios, y anticipamos conflictos legales de todo tipo, derivados de incumplimientos de contratos por la fuerza mayor que representa el Covid-19. También hemos analizado las disposiciones legales aplicables en México respecto de la formalización de documentos a través de la firma electrónica y hemos informado a nuestros clientes al respecto. Por formar parte de una firma internacional, periódicamente dialogamos por video con colegas de todas las jurisdicciones en las que tenemos oficinas para dar seguimiento a la evolución legislativa y reglamentaria de cada país, ante la crisis de salud que enfrenta el mundo, en las cuales me apena tener tan escaso material para reportar, en comparación con todas las demás jurisdicciones del mundo.

Omar Guerrero Rodríguez

Esta crisis es todo un reto desde el punto de vista profesional pues a los abogados nos ha obligado a ser creativos, utilizar la tecnología y encontrar nuevas formas de colaboración. También ha puesto a prueba nuestra disciplina y nuestra capacidad de estar bien física y emocionalmente después de perder el contacto con otros seres humanos (en la forma personal a la que estábamos acostumbrados) y nos ha retado a ser atractivos para nuestros clientes desde nuestras casas. Ha hecho que nos demos cuenta de que en nuestras casas ocurren muchas cosas de las que no éramos conscientes.

Las crisis son oportunidades y seguramente aprenderemos y desarrollaremos nuevas formas de ejercer la profesión vía remota. Creo que en esta coyuntura se pueden catalizar temas de discusión como la online dispute resolution (ODR) y el uso de las tecnologías en sede judicial para abatir el rezago existente y procurar que haya más acceso a la impartición de justicia. En materia arbitral, esta crisis ha hecho que se utilicen tecnologías que ahora son indispensables para la continuación de los procedimientos arbitrales. Además, nos ha hecho valorar muchas cosas y actividades que antes teníamos y que ahora sólo podemos llevar a cabo gracias a la conectividad que proporciona la tecnología. Estas circunstancias nos hacen preguntarnos cómo hubiéramos podido ejercer la profesión en los tiempos en que no contábamos con internet y con las tecnologías con las cuales disponemos ahora.

Gonzalo Martínez Pous

Sin duda, a las generaciones actuales no nos había tocado vivir en medio de una crisis sanitaria de la envergadura de la provocada por el Covid-19, lo cual nos ha hecho cambiar nuestra forma de vivir de manera drástica y dramática, incluyendo, desde luego, lo relativo a nuestra actividad profesional. Considero que hoy en día los avances tecnológicos en las áreas de las telecomunicaciones y de las tecnologías de la información nos permiten continuar con nuestra actividad profesional de manera continua y de una forma eficiente, utilizando muy diversas herramientas en el mundo de internet y la telefonía tradicional.

De esta forma, como abogado de empresa en las ramas de las telecomunicaciones y de la radiodifusión he podido continuar con mi labor profesional, incluso manteniendo comunicación con las autoridades administrativas de estos sectores de manera eficiente y fluida. En mi opinión, una parte no resuelta aún, que pronto tendrá que ponerse en marcha, es la relativa a la reactivación de la procuración de justicia, fundamentalmente en los juzgados y en los tribunales federales, de manera no presencial y en forma paulatina, pues es una actividad fundamental que no puede estar detenida durante mucho tiempo. Finalmente, considero que esta difícil experiencia va a cambiar nuestra manera de trabajar, porque hoy en día nos hemos visto obligados a utilizar las telecomunicaciones para seguir trabajando en nuestras actividades profesionales, académicas e incluso sociales.

Iliana Martínez Martín del Campo

Esta crisis me ha puesto un desafío a nivel personal y profesional. Desde el punto de vista personal, la he tomado como un tiempo de superación y de preparación, por lo cual la estoy aprovechando para estudiar una maestría y un diplomado en línea en temas jurídicos y de herramientas digitales que me permitirán conectar mejor con mis clientes y proporcionarles un mejor servicio; además, inicié el estudio de un nuevo idioma que siempre quise aprender: el francés. En el ámbito profesional, me he dado cuenta de lo valioso que pueden ser nuestros servicios en una crisis de esta naturaleza, la cual me ha dado la oportunidad de colaborar con los colegios de abogados para que, a través de plataformas digitales, intercambiemos información de tópicos relevantes para la abogacía, y asimismo, a través de las redes de mujeres abogadas, para organizarnos y apoyar con acciones concretas a enfermeras y a médicos que requieren equipo de protección para atender la pandemia. Esta crisis también nos brinda la oportunidad de ofrecer trabajo pro bono para apoyar a quienes lo necesitan, ya sean pequeñas empresas o particulares, como en el caso de las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar.

 

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Álvaro J. Altamirano

La declaración de emergencia sanitaria en nuestro país por el virus Covid-19 ha representado un verdadero reto para los abogados laboralistas asesores de empresas. Efectivamente, tenemos la gran responsabilidad de ofrecer siempre un consejo adecuado que permita: 1) mantener la salud de los trabajadores, 2) conservar las fuentes de empleo y 3) lograr la viabilidad y reactivación de las empresas.

La Secretaría de Salud ha publicado acuerdos en los que ordena la suspensión de actividades no esenciales y solicita a las empresas no reducir los salarios y no generar despidos. Sin embargo, un gran número de pequeñas y medianas empresas que han suspendido sus actividades no han logrado hacerlo. Por lo anterior, debemos aconsejar y apoyar a cada empresa en forma creativa para encontrar la mejor estrategia para sobrevivir económicamente a esta pandemia y reactivar lo más pronto posible sus operaciones. Esto podrán hacerlo mediante acuerdos en forma individual y colectiva con sus trabajadores, de cualquier modalidad que les permita salir adelante; por ejemplo: a) trabajar a distancia —home office—; b) ajustar los salarios, siempre y cuando no se pague menos de los mínimos; c) reducir la jornada de trabajo; d) pagar vacaciones adeudadas, prima vacacional y anticipo de vacaciones; e) pagar en forma anticipada el reparto de utilidades; f) disponer de montos ahorrados en el Fondo de Ahorro, y g) cualquier otra modalidad que permita mantener la salud de los trabajadores y conservar las fuentes de empleo, respetando siempre los derechos mínimos de los trabajadores, con el objetivo de regresar paulatinamente a la normalidad después del 30 de mayo.

Finalmente, es importante recordar que cualquier crisis sanitaria tiene un principio y un final, por lo que debemos participar todos con responsabilidad para el bien de nuestra sociedad. El contagio y los efectos del Covid-19 serán pasajeros, pero el crecimiento de las empresas y de nuestro país continuará.

José Juan Méndez

Ante las circunstancias y la crisis generada por esta pandemia, hoy más que nunca estamos obligados a actuar con responsabilidad; pero, sobre todo, con solidaridad. Por lo tanto, lo principal es enfocarnos en la cuestión sanitaria para salvaguardar la salud de nuestros colaboradores y de sus familias. Y, en lo económico, emprender un plan de acción solidario que contemple que esta crisis puede extenderse durante más meses.

Entre las principales medidas sanitarias, a) se ha favorecido el trabajo en casa (home office) para restringir el contacto físico entre colaboradores, clientes y proveedores, y b) se han establecido pláticas de concientización y de comunicación con todos los colaboradores para que cada área busque ser proactiva, estableciendo metas individuales sobre las actividades que pueden realizar durante el aislamiento.

En lo económico, se ha negociado con proveedores y corresponsales. Todos los miembros de la firma hemos hecho esfuerzos económicos para subsistir y pandear la crisis, con la finalidad de reducir los gastos al mínimo y crear un fondo de contingencia que permita asegurar la operación de la oficina y, sobre todo, salvaguardar los salarios de los colaboradores.

Si bien es la peor crisis de los últimos 100 años, estamos claros que es una situación temporal y podremos resurgir con nuevos bríos.

Fernando García Sais

La actividad notarial, por ser una función pública, debe ser considerada “esencial”, en el contexto de la declaratoria de epidemia. A partir de ello, el mayor reto es continuar prestando servicios sin exponer a los auxiliares de la notaría, sean abogados, pasantes o personal administrativo. Tuvimos que implementar un servicio de transporte privado para evitar que nuestro personal utilizara el transporte público —una fuente notable de exposición al contagio—. Así podemos minimizar riesgos y los clientes de la notaría que acudan no serán contagiados, además de que se proveen distintas medidas preventivas (gel, cubrebocas, sanitización de espacios).

La función notarial, para ser efectiva, se vincula con operadores públicos como catastro, registro público de la propiedad y autoridad fiscal municipal. Aquí es donde se presenta uno de los retos más grandes. Si la función notarial es esencial, parecería que todas las que son instrumentales también deberían serlo, y no todas han implementado alguna medida que garantice al 100 por ciento la continuidad en un entorno de sanidad.

El aspecto más delicado, me parece, tiene que ver con el diseño de la actividad, ya que con una ley notarial que privilegia la comparecencia presencial de los clientes ante el notario se puede correr el riesgo —por ese formalismo anacrónico— de dejar de servir a la comunidad. Hoy no podemos recibir declaraciones, ratificaciones, mucho menos testamentos, por medio de videoconferencias. Si bien técnicamente es viable, jurídicamente es imposible. En localidades como Mazatlán, donde se realizan operaciones inmobiliarias y fideicomisarias con extranjeros, las transacciones se están obstruyendo: no hay traslados internacionales y las escrituras están sin firmarse. En épocas de crisis, las instituciones se someten a esfuerzos tremendos y se evidencian algunas áreas de oportunidad. Si queremos que las personas documenten adecuadamente (en tiempo y forma) y cumplan con sus propósitos (celebrar actos jurídicos), las notarías deben tener la capacidad de dar soluciones. Si el Derecho no busca que seamos héroes y morir en el intento, las leyes deben buscar soluciones satisfactorias para que, sin poner en riesgo la seguridad y la certeza jurídicas, no haya una sola persona que se quede sin servicio notarial por no poder salir de su casa sin incrementar los niveles de riesgo. Me parece que con base en estas dificultades habrá nuevos litigios alegando imposibilidades. Todo ello pudiera evitarse, insisto, con leyes inteligentes que produzcan más bienestar.

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